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Conceptualizamos el Trabajo Infantil como toda actividad económica o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por niñas y niños que no tienen la edad mínima de admisión al empleo o trabajo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria, o que no cumplieron los 18 años si se trata de trabajo peligroso.
Referencia Histórica
Si bien hoy, el período de la infancia hace referencia
a una etapa vital en el desarrollo físico, psíquico y social,
no siempre hubo un reconocimiento de la misma como una categoría
diferenciada de los adultos. La infancia constituye el resultado de un
complejo proceso de construcción social cuyos orígenes se
remontan al siglo XVII.
La infancia de los pobres en el siglo XVII y en el XVIII era considerada
socialmente como una etapa de adaptación de hábitos de trabajo
para su desarrollo como trabajadores adultos. Pasada la mitad del siglo
XIX el discurso sobre los niños y las niñas pobres fue el
discurso sobre los niños y las niñas que trabajan.
Reconocimiento del Trabajo Infantil
Hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX con la aparición
del derecho protectorio empezó a reconocerse al trabajo infantil
como una problemática a tener en cuenta que trae riesgos para el
niño y niña. Fue recién en 1919 que se le dio un
marco legal a través de la OIT adoptando un convenio que prohibe
el trabajo de menores de 14 años en el sector industrial.
Durante el transcurso del siglo XX, se fue tomando mayor conciencia de
la vulnerabilidad de los niños y las niñas. En 1989, la
Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba el texto de la Convención
sobre los Derechos del Niño constituyendo un hito histórico
fundamental en la defensa de los derechos de los niños y las niñas.
Se toma conciencia de que el trabajo infantil rompe con el concepto de
infancia como período que permite un desarrollo personal, una formación
educativa y una integración positiva a la sociedad.
Distintas Posturas
Existen diferentes posiciones ante el trabajo infantil, hay
quienes abogan por la "prevención y erradicación"
y otros que promueven su "protección-promoción".
Los postulantes de la posición de prevención y erradicación
del trabajo infantil sostienen que éste perpetúa el círculo
vicioso de la pobreza. Consideran que la realización de algún
trabajo por debajo de la edad mínima perjudica, obstaculiza e impide
el desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.
Aquellos que postulan su protección consideran al "trabajo"
como una experiencia positiva desde el punto de vista de la socialización,
del aprendizaje y de la constitución de la identidad psciosocial
del niño/a. Afirman que el reconocimiento del niño/a trabajador
como actor social refuerza su autoestima y permite generar un proyecto
de infancia alternativo.

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