| Durante el año 2011 se ha profundizado el análisis del trabajo infantil en hornos de ladrillo mediante la realización de un estudio rápido en El Algarrobal (Las Heras, Mendoza) por parte de la COPRETI de Mendoza. Esa iniciativa fue compartida con otras provincias que enfrentan la misma problemática en el marco de un Taller sobre trabajo infantil en ladrilleras junto a representantes de las COPRETI de Mendoza, Jujuy y Córdoba, además de la OIT y el OTIA. Desde este Ministerio se viene impulsando una línea de trabajo que integra la planificación y diseño de política pública con la generación y análisis de información. El objetivo es contar con insumos para la puesta en marcha de programas y proyectos que requieren de diagnósticos precisos, enfoque interdisciplinario y metodologías específicas para el abordaje en la prevención y erradicación del trabajo infantil.
En este sentido, la asistencia técnica en metodologías de evaluación rápida (SIMPOC-OIT/UNICEF) que el Observatorio brinda a la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil y a las Comisiones Provinciales de Trabajo Infantil (COPRETI) aporta herramientas adecuadas para generar información sobre la situación del trabajo infantil y/o adolescente en ciertos sectores productivos o en ciertas áreas provinciales o regionales, útiles para mejorar y generar políticas y programas. ¿Por qué resulta importante conocer la magnitud y características del trabajo infantil en ladrilleras?
Porque la actividad ladrillera artesanal, principalmente de carácter informal, se distingue por la incorporación de mano de obra familiar que muchas veces involucra el trabajo de niños y adolescentes.
Además, en el actual contexto de crecimiento económico, y particularmente del crecimiento de la actividad de la construcción, se precisa contar con regulaciones más adecuadas que contemplen la problemática del trabajo infantil y adolescente. Las provincias más afectadas por este fenómeno son las principales productoras de ladrillos, en orden de importancia volumétrica se encuentran Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza.
En Mendoza la producción de ladrillos se ha visto incrementada en estos últimos 8 años por el auge de la construcción y la provincia se posiciona como un polo proveedor para toda región de Cuyo. Este crecimiento de la actividad impacta directamente en el auge de la producción artesanal del ladrillo que se fabrica en el distrito de El Algarrobal (Las Heras, Mendoza) sin lograr alterar los escasos niveles de formalización laboral y de control ambiental que la han distinguido históricamente. A partir de testimonios de informantes claves vinculados a la producción del ladrillo en este territorio, se ha logrado elaborar una caracterización detallada de la cadena de valor. Además, se han identificado los diferentes actores involucrados en los eslabones de procesamiento, comercialización y construcción, así como las relaciones y transacciones que se dan entre estos distintos eslabones.
A pesar de la larga trayectoria de la actividad en la zona, existe un débil desarrollo empresarial distinto del que alcanzan los grandes acopiadores y comercializadores de ladrillos, quienes principalmente concentran la producción para venderla a grandes empresas constructoras locales y de otras provincias. La producción de ladrillos de Mendoza se realiza mayormente en hornos construidos artesanalmente llamados “hormigueros” que incide en la calidad y precio del producto así como en los efectos sobre el medio ambiente. La misma se encuentra ligada principalmente al esfuerzo de pequeños productores artesanales que disponen sólo de sus propios recursos y conocimientos y fuerte déficit en el cumplimiento de los marcos legales laborales e impositivos.
El conocimiento de esta actividad y su trazabilidad, es condición necesaria para alcanzar en el mediano plazo nuevas condiciones de producción y comercialización mediante la definición de una política adecuada, que garantice que el conjunto de la actividad se encuentre regulado y registrado.
El desarrollo del Taller realizado entre las COPRETI de Mendoza, Jujuy y Córdoba ha permitido el trabajo articulado entre las provincias y organismos como el Observatorio y la OIT. La puesta en marcha de este tipo de iniciativas tiene por objeto compartir y analizar las experiencias provinciales para enriquecer en el marco del debate la capacidad diagnóstica y los diseños de intervención en aquellas actividades que cuenten con mano de obra infantil. El fin último es la contribución a la construcción de un mejor lugar para los niños y niñas de nuestro país.
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